Skip to main content Scroll Top

Marisol Rodríguez de la agrupación Hijos y Madres del Silencio: “El Gobierno debe pedir disculpas a las víctimas de adopciones forzadas”

WhatsApp Image 2025-06-16 at 09.47.21

En 1972 comienza la cadena de sucesos que llevaron a la creación de la agrupación Hijos y Madres del Silencio, de la cual Marisol Rodríguez es presidenta. “En ese año, mi madre tuvo su primer hijo o hija. Le dijeron que nació muerto y no se lo quisieron mostrar. Lo único que ella recuerda es que iba un hombre con la guagüita acostada en el hombro”, cuenta Marisol. 

“Le dijeron que se fuera a su casa pero no hay documentación. Es como si ella hubiese inventado ese parto”, dice Marisol. Y por eso mismo, nunca creyó la versión que le dieron a su madre y siempre ha buscado a su hermano o hermana. En 2014 se encontró con un reportaje de Ciper, dónde hablaban de personas que descubrieron que fueron adoptadas, pero que las sacaron de un hospital o de una clínica y las entregaron a familias sin hacer un proceso legal. 

“Al leer la noticia, veo mucha gente que escribía y en eso encuentro una persona que tiene una fecha muy parecida a la de mi hermana. Me comunico con ella, empezamos a hablar y nos hicimos una prueba de ADN. No era mi hermana, pero sí resultó en Hijos y Madres del Silencio”, explica.

 De Facebook a la incidencia política

Para Marisol, la agrupación ha recorrido un largo camino: “Hemos trabajado 11 años como Hijos y Madres del silencio, pero recién ahora, en estos días, cumplimos 2 años de personalidad jurídica como fundación”. Y recuerda los primeros años, donde sólo era “un grupo de Facebook conformado para la necesidad que tenía cada integrante de comentar su búsqueda”.

Hijos y Madres del Silencio funciona gracias al voluntariado de cada persona que es parte de la fundación. “Lo más destacable de todo esto, pero al mismo tiempo lamentable, es que todas las personas que están trabajando voluntariamente son víctimas de adopciones forzosas”.

La naturaleza de ese trabajo voluntario se traduce en la incidencia política que han logrado. “Somos la única agrupación que ha salido a las calles a pedir justicia. No solo el reencuentro, sino también que esto se reconozca como delito de lesa humanidad”, subraya Marisol

Transformar el dolor en fuerza

A pesar de no contar con un servicio formal de apoyo psicológico para las víctimas, Marisol explica que la experiencia les ha entregado herramientas para la contención. “Hemos aprendido a fortalecer a las madres, incluso me emociono cuando lo pienso. Todo ese dolor que tienen lo transforman en fuerza, que hace un tiempo no existía. Esas madres no estaban incluidas en ningún proceso, se sentían solas y ahora han encontrado un apoyo”, narra.

Las víctimas están tomando la fuerza para luchar por sus derechos. “El año pasado solicitamos  al Poder Judicial que se destituyera al Ministro encargado de la investigación (Jaime Balmaceda), por sus  declaraciones de que “aquí no había delito”, explica Marisol. “Hicimos una marcha, mandamos una carta y nos escucharon. Eso también es algo inédito que no siempre sucede”.

Gracias a esas gestiones, hay otro Ministro al mando de la investigación, Alejandro Aguilar y ya hay personas detenidas por los hechos. El magistrado  ordenó la prisión preventiva para cinco personas acusadas de asociación ilícita, sustracción de menores y prevaricación dolosa en la adopción irregular de dos niños entregados a familias extranjeras.

40.000 llamados de justicia

Gracias a la participación de Hijos y Madres del Silencio en un documental franco-alemán, se abrieron las puertas de la ONU para la agrupación. “En 2023 viajamos a Francia, donde organizamos una reunión para las y los adoptados. Luego nos trasladamos a Ginebra a la sede de Naciones Unidas y participamos en el Comité de Desapariciones Forzadas. Expusimos públicamente lo que pasaba en Chile”, detalla Marisol.

El trabajo de la agrupación también tiene frutos en nuestro país. Así, el anuncio del presidente Gabriel Boric en su Cuenta Pública sobre la creación de un banco de ADN, significó mucha alegría para Marisol y para Hijos y Madres del Silencio.

“En el gobierno anterior, específicamente en el año 2020, ya se había hecho un banco, donde quedó en custodia el ADN de las Madres pero no se hizo nada con ello, y se jugó con la esperanza y el dolor de todas las víctimas. Necesitamos que el actual gobierno deje encauzado y establecido ese compromiso”, demanda Marisol.

Las cifras de este delito sólo son estimaciones. En 2019, el ministro Mario Carroza hizo una proyección de 20.000 casos. Sin embargo, Marisol explica que, en una reunión con el ministro Aguilar, se evaluaba que “sólo desde 1983 en adelante, se estiman 25.000, pero faltan todos los datos previos, de antes de 1980. Por lo tanto, pueden llegar a 40.000 casos, y esos son lo que se estima se fueron al extranjero”.  

En marzo de 2025, Hijos y Madres del Silencio realizó un congreso en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, se hizo  una muestra llamada “Tejiendo Esperanza”, en que las madres de Chile hicieron 500 pares de zapatitos tejidos”, cuenta Marisol, “y en el Museo hay una escala que va al exilio, y nosotros hicimos que esos zapatitos se vieran caminando hacia allá” 

A pesar de la cantidad de casos, también hay números positivos: alrededor de 400 familias reunidas en el último tiempo. “Una parte de la reparación es la contención psicológica. Y, la otra, es que esos hijos, hijas, y madres, puedan encontrarse con sus familias”, finaliza ella.

Por María José Vargas, periodista de Corporación Humanas