Todo esto ha producido una baja sostenida en la aprobación del gobierno y un aumento del desaliento ciudadano. Pero también, bajo la fuerza de los hechos, ha obligado al gobierno a retroceder en algunas de sus posiciones más extremas y a reconocer que el Estado no puede reducirse a sus funciones punitivas y represivas: también tiene responsabilidades en el empleo, en el bienestar y en la cohesión social.
Porque sabemos de los aportes del feminismo a la democracia. No sólo por una historia de lucha por el reconocimiento de los derechos de la mitad de la población y por conseguir la igualdad completa en lo económico, en lo social y en lo cultural.
Este informe reúne las voces de mujeres organizadas de distintos territorios del país para comprender cómo las políticas de la actual administración están impactando su vida cotidiana, sus derechos y sus comunidades. Un diagnóstico construido desde la experiencia colectiva, que también propone caminos para fortalecer la organización, el cuidado y la democracia.


