Lo que une al movimiento feminista con los sindicatos, los municipios, los y las estudiantes y las comunidades rurales e indígenas es una convicción compartida: que existen funciones del Estado que el mercado no puede reemplazar y que una democracia que renuncia a ellas deja de proteger a quienes más la necesitan.
En el segundo encuentro de Nada Sin Nosotras, realizado en Casa MEMCH, las participantes analizaron los primeros seis meses del actual Gobierno y compartieron sus preocupaciones y propuestas para fortalecer los derechos, la participación y las redes de solidaridad.
Todo esto ha producido una baja sostenida en la aprobación del gobierno y un aumento del desaliento ciudadano. Pero también, bajo la fuerza de los hechos, ha obligado al gobierno a retroceder en algunas de sus posiciones más extremas y a reconocer que el Estado no puede reducirse a sus funciones punitivas y represivas: también tiene responsabilidades en el empleo, en el bienestar y en la cohesión social.


