Defender y fortalecer la democracia hoy significa poner freno al miedo, a la hostilidad, implica recuperar la confianza en la acción propia y colectiva, ampliar la deliberación y la participación, restablecer vínculos sociales y garantizar derechos efectivos para todas y todos. Solo una democracia que combine justicia social, igualdad sustantiva y respeto a la diversidad podrá responder a las incertidumbres del presente y abrir caminos hacia un futuro común.

