<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>SEMBLANZA &#8211; Nada sin nosotras</title>
	<atom:link href="https://nadasinnosotras.cl/category/semblanza/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://nadasinnosotras.cl</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 26 May 2026 13:33:45 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2019/08/fav-copia.png</url>
	<title>SEMBLANZA &#8211; Nada sin nosotras</title>
	<link>https://nadasinnosotras.cl</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Violeta Rodó: “Abrazar las contradicciones también es una forma de hacer política”</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2026/05/26/violeta-rodo-abrazar-las-contradicciones-tambien-es-una-forma-de-hacer-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2026 13:33:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4614</guid>

					<description><![CDATA[Entre el modelaje, la antropología y las conversaciones políticas en redes sociales, Violeta Rodó ha construido una voz propia que cruza cultura pop, activismo y pensamiento crítico. En esta entrevista conversa sobre identidad, exclusión, contradicciones y el momento político actual.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p data-start="0" data-end="88"><strong data-start="0" data-end="86">Violeta Rodó: “Abrazar las contradicciones también es una forma de hacer política”</strong></p>
<p data-start="90" data-end="412">Entre el modelaje, la antropología y las conversaciones políticas en redes sociales, Violeta Rodó ha construido una voz propia que cruza cultura pop, activismo y pensamiento crítico. En esta entrevista conversa sobre identidad, exclusión, contradicciones y el momento político actual.</p>
<h5 data-section-id="1a3r7t7" data-start="414" data-end="448">Modelaje, identidad y exclusión</h5>
<p data-section-id="14eh0dc" data-start="450" data-end="495"><strong>¿Cómo iniciaste en el mundo del modelaje?</strong></p>
<p data-start="497" data-end="915">Uff, comencé hace ya más de siete años. En ese tiempo iba mucho a unos tecnos de la movida under que existían en esos años y que frecuentaban muches creativxs, entre elles personas que trabajaban en moda. Mucha gente me decía: “Deberías ser modelo”. Y empecé a pensar que quizás podía intentarlo, pese a que venía del mundo del activismo, que era totalmente distinto e incluso contrario; me generaba muchos conflictos.</p>
<p data-start="917" data-end="1199">Además, en esa época era muy raro que aceptaran chicas trans en las agencias. Finalmente, un estilista me invitó a participar en una editorial. Esas fotos las vio Felipe Correa, un agente de modelos, y me habló para entrar a mi primera agencia.</p>
<p data-section-id="13k7spa" data-start="1201" data-end="1357"><strong><img class=" wp-image-4615 alignleft" src="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2026/05/IMG_20260525_180042_771.jpg" alt="" width="329" height="493" srcset="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2026/05/IMG_20260525_180042_771.jpg 625w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2026/05/IMG_20260525_180042_771-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 329px) 100vw, 329px" />¿Cuáles han sido los principales desafíos que has enfrentado como mujer trans en el modelaje? ¿Consideras que difieren de los que viven las mujeres cis?</strong></p>
<p data-start="1359" data-end="1652">El modelaje me ha dado y quitado mucho. Cuando empecé llevaba poco tiempo de transición, así que mi carrera quedó muy ligada a ese proceso. Esta industria me otorgó la validación social de mi identidad que necesitaba en ese momento para atravesar un mundo súper hostil para las personas trans.</p>
<p data-start="1654" data-end="2050">Pero también hay obstáculos enormes. Quienes dirigen el rubro en Chile —sobre todo el retail, donde están los trabajos que realmente podrían dar estabilidad económica— son transfóbicos. No conozco a ninguna modelo trans, que no sea una influencer grande, que pueda dedicarse al modelaje de forma sostenida o que la llamen constantemente para ecommerce, que es el trabajo que sostiene una carrera.</p>
<p data-start="2052" data-end="2212">Más de alguna vez algún maquillador o estilista me ha dicho que había quedado seleccionada para algún proyecto y luego me bajaron cuando supieron que era trans.</p>
<p data-start="2214" data-end="2593">Sí, hay dificultades que son distintas a las que enfrentan las modelos cis. Pero también compartimos otras: estar constantemente pendiente de la imagen, de la opinión de una industria que finalmente decide si tienes trabajo o no, es muy desgastante y genera ansiedad. Y cuando hay menos oportunidades para ti, la presión se vuelve aún mayor.</p>
<p data-section-id="43qmo0" data-start="2595" data-end="2673"><strong>¿Cómo ves hoy la inclusión de personas trans en la industria del modelaje?</strong></p>
<p data-start="2675" data-end="3045">En Chile no siento que exista una integración real en el trabajo comercial. Salvo excepciones de personas que se dedican más al mundo influencer, la mayoría de las modelos trans trabaja exclusivamente en moda de autor o desfiles. Muchas de esas marcas han demostrado apoyo consistente a la comunidad, pero suelen ser proyectos que pagan muy poco o directamente no pagan.</p>
<p data-start="3047" data-end="3233">También creo que muchas veces se instala la imagen de que el rubro es abierto porque nos invitan a eventos, campañas o desfiles, pero al momento de dar empleo real eso casi nunca ocurre.</p>
<p data-start="3235" data-end="3551">Durante mucho tiempo tuve la sensación de que las cosas estaban avanzando y que lentamente se produciría un cambio. Pero con el auge del conservadurismo siento que eso se ha frenado. Hoy la mayoría de las campañas vuelven a responder a estándares muy tradicionales y hasta las modelos plus size tienen menos espacio.</p>
<p data-start="3553" data-end="3654">Falta muchísimo para una inclusión real y no solo performativa.</p>
<h5 data-section-id="wtq06e" data-start="3656" data-end="3695">Contradictories: habitar las grietas</h5>
<p data-section-id="wu0xel" data-start="3697" data-end="3816"><strong><span role="text">Hablemos de <em data-start="3713" data-end="3730">Contradictories</em>, esta serie de conversaciones con figuras públicas en Instagram. ¿Cómo nació la idea?</span></strong></p>
<p data-start="3818" data-end="4108">Contradictories nació de mis propias contradicciones. Después de dedicar mucho tiempo principalmente a mi carrera como modelo —y de volverme cada vez más ansiosa y autorreferente, si soy honesta— regresé de una temporada trabajando en París muy deprimida y cuestionándome muchas decisiones.</p>
<p data-start="4110" data-end="4428">Decidí volver a la universidad y concentrarme casi por completo en mi tesis, estudiando cómo las modelos construyen su identidad. Empecé a leer mucha filosofía y apareció una gran disonancia entre lo que realmente estaba pensando sobre política, sociedad y género, y la imagen pública que había construido como modelo.</p>
<p data-start="4430" data-end="4582">Además, sentía que, en un contexto cada vez más reaccionario, era necesario hablar y posicionarse. Pero no sabía cómo hacerlo sin negar una parte de mí.</p>
<p data-start="4584" data-end="4881">Hasta que vi un podcast español llamado <em data-start="4624" data-end="4638">Bimboficadas</em>, conducido por una lesbiana y una travesti muy ligadas a la moda, que hablaban de política desde ese lugar. Ese programa me voló la cabeza. Entendí que no tenía que renunciar a ninguna de mis facetas: la modelo y la activista podían convivir.</p>
<p data-start="4883" data-end="5025">Inspirándome también en el formato de <em data-start="4921" data-end="4935">Subway Takes</em>, surgió Contradictories como una plataforma de conversaciones políticas en formato corto.</p>
<p data-start="5027" data-end="5269">Al final, esa es la invitación del proyecto: abrazar las propias grietas, entender que no somos lineales y que, justamente desde esas contradicciones, también podemos construir comunidad y hacer política.</p>
<p data-section-id="1gs4jiu" data-start="5271" data-end="5324"><strong>¿Te gustaría llevar el proyecto a otros formatos?</strong></p>
<p data-start="5326" data-end="5524">Por ahora me gusta el formato “show de Instagram”. Siento que puede llegar de forma inmediata a muchas personas, pero al mismo tiempo obliga a detener el scroll y escuchar conversaciones más largas.</p>
<p data-start="5526" data-end="5811">Sí me gustaría eventualmente hacer un podcast, pero Contradictories es un proyecto autogestionado y ya implica muchísimo trabajo. Quizás si en algún momento consigo financiamiento podría dar ese paso, pero por ahora estoy tranquila con el formato.</p>
<h5 data-section-id="chb20a" data-start="5813" data-end="5852">Antropología y conversación política</h5>
<p data-section-id="3q7l1p" data-start="5854" data-end="5949"><strong>También eres antropóloga. ¿Actualmente ejerces o esa dimensión ha quedado en segundo plano?</strong></p>
<p data-start="5951" data-end="6169">Me encantaría trabajar como antropóloga de manera más tradicional; de hecho, estoy buscando trabajo. Recién defendí mi tesis en enero, así que me lo estoy tomando con calma, pero me gustaría mucho que ocurriera pronto.</p>
<p data-start="6171" data-end="6559">También veo Contradictories como una plataforma profundamente antropológica e incluso como una forma de ejercer mi oficio. En el programa yo no impongo los temas: las personas llegan con sus opiniones controversiales. Al final termina siendo una especie de etnografía de lo que están viviendo y pensando las personas raras, alternativas, queer, neurodivergentes y todo el espectro FLINTA.</p>
<p data-start="6561" data-end="6678">Solo que ocurre públicamente y queda disponible para dialogarlo colectivamente.</p>
<h5 data-section-id="108kg1v" data-start="6680" data-end="6723"><strong>“Organizarnos y dialogar entre sectores”</strong></h5>
<p data-section-id="c5rxks" data-start="6725" data-end="6863"><strong>¿Cómo crees que serán estos próximos años considerando el escenario político actual? ¿Qué mensaje te gustaría entregar a la comunidad?</strong></p>
<p data-start="6865" data-end="7053">Se vienen años difíciles, especialmente para las personas migrantes y trans, porque son los grupos que la extrema derecha suele utilizar como chivo expiatorio de muchos problemas sociales.</p>
<p data-start="7055" data-end="7317">Pero también creo que esta reacción existe porque no han soportado los avances que hemos logrado. No toleran que las personas trans tengamos derechos, ni los cambios culturales que han impulsado el feminismo y otros movimientos sociales durante la última década.</p>
<p data-start="7319" data-end="7528">Yo siempre pienso que hace no tantos años las posibilidades de vida para una mujer trans eran muchísimo más limitadas y hoy existen personas trans profesionales, modelos, académicas y en muchos otros espacios.</p>
<p data-start="7530" data-end="7658">Por eso creo que no hay que desanimarse, sino organizarnos, conversar entre distintos sectores y construir solidaridades reales.</p>
<p data-start="7660" data-end="8047" data-is-last-node="" data-is-only-node="">Me parece especialmente importante que las personas LGBTIQA+ defendamos también a las personas migrantes, racializadas y trabajadoras. Al final, quienes impulsan estas agendas conservadoras son una minoría muy poderosa, pero nosotres, organizades y siendo capaces de reconocer las vulneraciones de otres aunque no sean las propias, somos muches más.</p>
<p data-start="7660" data-end="8047" data-is-last-node="" data-is-only-node=""><em><strong data-start="543" data-end="575">*Por Catalina Guerra Bascuñán, pasante del área de comunicaciones de Corporación Humanas </strong></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Claudia Rodríguez Silva: mujer trans, activista y escritora empedernida</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/12/18/claudia-rodriguez-silva-mujer-trans-activista-y-escritora-empedernida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Dec 2025 12:47:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4569</guid>

					<description><![CDATA[Claudia Rodríguez Silva es una mujer trans, activista y escritora cuya palabra ha desbordado los márgenes de la literatura y del activismo, convirtiéndose en un gesto radical de existencia, memoria y disputa política.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong data-start="266" data-end="293">Claudia Rodríguez Silva</strong> fue una mujer trans, activista y escritora cuya palabra ha desbordado los márgenes de la literatura y del activismo, convirtiéndose en un gesto radical de existencia, memoria y disputa política.</em></p>
<p><strong>La historia de una tía recordada por su sobrina</strong></p>
<p>Para Akira, sobrina de Claudia Rodríguez Silva, su tía era “como una amiga más que nos recibió a todos. Súper amorosa, estaba atenta a todo; me presentó a mucha gente, me invitaba a sus charlas y nos regalaba maquillaje y libros. Cuando se enteró que también era mujer trans, fue más acogedora todavía”.</p>
<p>En un principio, la recuerda como una mujer distante de su familia, pero cercana a sus sobrinas. Hoy, en la memoria de una de ellas, Claudia Rodríguez Silva no solo es una referente del activismo trans y la escritura, sino también una presencia afectuosa que abrió espacios, vínculos y afectos.</p>
<p><strong>Vida de Claudia Rodríguez: activismo y escritura</strong></p>
<p>Nacida el 21 de marzo de 1968, en el Hospital Barros Luco en Santiago. Sus padres provenían de Lanco, una comuna ubicada en la Provincia de Valdivia, en la actual Región de Los Ríos. Empezó el colegio en 1973, finalizando la enseñanza media sin poder acceder a estudios superiores debido a la falta de recursos de su familia.<br />
En 1991 comenzó a formar parte del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh) &#8211; en donde inició su activismo &#8211; y que posteriormente se convertiría en el Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (MUMS). Además, participó del Centro Cultural Casal Lambda, en Barcelona, y la Colectiva Lésbica Travesti Feminista Paila Marina.</p>
<p>Su camino en la escritura comenzó a través de los fanzines. En 2010 recibió una beca del Fondo Nacional del Libro que estaba dirigida a escritores emergentes. Fue una de las fundadoras de la primera compañía de teatro travesti en el país y presentó obras como “Historias de travestis” en 2011 y “Cuerpos para odiar” en 2015. este último una adaptación del fanzines con el mismo nombre y escrito por ella. En 2016 publicó su primer libro llamado “Dramas pobres” y que fue creado a partir de lo que ella escribió.</p>
<p><strong>Distanciamiento familiar y activismo</strong></p>
<p>Akira recuerda a su tía desde la experiencia íntima. Relata que a los 15 años se enteró de que Claudia era una mujer trans y señala que, cuando era pequeña, no estaba muy presente en la vida de su sobrina: “no se acercaba a mí como por estigma”. Este vínculo cambió con el tiempo, cuando ella y sus primas crecieron y comenzaron a relacionarse más estrechamente con Claudia, “con mis primas nos enseñó a maquillarnos. Fue muy cálida”, recuerda.</p>
<p>En este sentido, Akira cuenta que, cuando Claudia se identificó como persona trans, su familia tuvo dificultades para aceptarlo, lo que generó un distanciamiento entre ellos. Esto llevó a que Rodríguez encontrara espacio de contención y pertenencia fuera del núcleo familiar. Sin embargo, “en los últimos tiempos fue acercándose más a la familia e integrándonos a todos”, dice.</p>
<p>Respecto a su activismo, ella recuerda una frase que Claudia solía decir “en estos tiempos, ser mujer trans ya nos hace activistas”. Explica que ese compromiso comenzó con su transición, y se intensificó cuando ingresó a la universidad. “Salió de la universidad, empezó a organizarse, a fundar organizaciones y a seguir con la lucha contra el VIH”.</p>
<p>Para Claudia, el activismo era una forma de sobrevivir. “Si se le quitaba el activismo, no era ella”, afirma Akira. Fue una de las primeras mujeres trans/travestis &#8211; y una de las más visibles &#8211; en ingresar a la universidad y habitarla abiertamente siendo como es: “siento que ella al ingresar a la universidad y hacer este cambio, obviamente abrió muchas puertas”, explica Akira.</p>
<p><strong>Escritura, identidad y vida cotidiana</strong></p>
<p>Claudia creció en una familia de artistas, algo que Akira reconoce como una influencia clave en su vida. Así, señala que ella escribía siempre, todo el día: “si se le ocurría algo, sacaba una nota o una libreta y empezaba a escribir”, cuenta. En momentos de inspiración, se concentraba por completo en la escritura y usaba las noches para el desarrollo de sus textos. “Ahora he encontrado muchos textos escritos a mano, muchas ideas, mucho de todo. Era una escritora empedernida y muy creativa”-</p>
<p>Sus textos abordaban su experiencia de vida, así como vivencias de amistades y la comunidad. Y su intención con estos libros es provocar un shock en las otras personas, “sus textos son muy crudos. Reflejan la realidad con palabras fuertes. Esperaba que estos chocara y que lograra un quiebre en esa persona”, explica.</p>
<p>Otro rasgo reconocible de Claudia era su forma de hablar. Akira recuerda especialmente los acentos al final de las palabras, asociados al origen familiar en Lanco: “tenía un acento igual marcadito. Tiene una frase también que ocupa mucho en referencia en algunos libros que es como el yapo, niña”.</p>
<p>Akira agrega que no había diferencias sustanciales entre la Claudia pública y la privada. “Siempre fue la misma”, pero hace una distinción, “no hablaba de las mismas cosas con la familia, pero siempre se mantenía con su mismo pensamiento. (…) Era fiel a ella misma”. En esta misma línea, recuerda que su tía sostenía con claridad sus posturas:: “Decía que si no la aceptaban, bueno, mala suerte para la familia”.</p>
<p>Cuando se sentía abrumada, Claudia recurría al dibujo y a la compañía de sus mascotas, dos perros, uno de ellos llamado Marylin. “Tenía muchas pinturas en su casa. Qué es lo que más rescato porque Igual me pasa a mí porque el dibujo me relaja mucho. Y su mascota, su mascota era un gran refugio”, sostiene Akira.</p>
<p><strong>El recuerdo entrañable</strong></p>
<p>Consultada sobre cómo le gustaría que su tía fuera recordada, Akira destaca que “como la mujer trans activista que fue. Es decir, no influyó solamente en Chile, porque daba charlas en España y Argentina, participó en organizaciones en Brasil y que su legado quede intacto como mujer trans activista y también como tía y una hermana genial”</p>
<p>Agrega que lo que más extraña en estos momentos es su voz: “su voz así como ella hablaba, se escuchaba a la siguiente cuadra. (…) Cuando ella leía un poema o un libro casi daban escalofríos cuando ella hablaba, por el sentimiento, por la intensidad del texto y el sentimiento que le daba ella con la voz.</p>
<p>Finalmente, Akira describe a su tía como una flor roja y como un monstruo. Esto, en el sentido de que “ella no hacía esta diferencia de mujer trans, de travesti, al final ella decía que todos somos monstruos”.</p>
<p><strong>*Claudia Rodríguez Silva falleció el 29 de noviembre de 2025.</strong></p>
<p><em><strong>Por Sofía Esturillo Sáez</strong></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marta Cisterna: “Soy mujer, defensora de derechos humanos y memoria</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/12/10/marta-cisterna-soy-mujer-defensora-de-derechos-humanos-y-memoria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Dec 2025 19:45:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4578</guid>

					<description><![CDATA[Marta Cisterna creció en dictadura, observó la violencia siendo niña y escuchó - sin olvidarlo jamás - el sonido de los golpes en un cuerpo humano. Desde entonces, su trayectoria ha estado atravesada por la memoria, la dignidad y una convicción persistente: frente a la injusticia, no paralizarse, sino ocuparse.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">“Yo me presento como defensora de derechos humanos. Mujer defensora de derechos humanos”. Esta frase no funciona como una carta de presentación, sino como una declaración de vida. Marta Cisterna creció en dictadura, observó la violencia siendo niña y escuchó &#8211; sin olvidarlo jamás &#8211; el sonido de los golpes en un cuerpo humano. Desde entonces, su trayectoria ha estado atravesada por la memoria, la dignidad y una convicción persistente: frente a la injusticia, no paralizarse, sino ocuparse.</span></p>
<p><b>Hija de una historia de represión y resistencia</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nacida en Concepción, vivió allí hasta los 18 años, cuando debió salir del país en la década de los 80 “por temas represivos”. Es hija de una sobreviviente de prisión política y tortura, una experiencia que tempranamente marcó su sensibilidad frente a la injusticia. El golpe de Estado significó para su familia una ruptura radical: “Todo el proyecto de vida familiar murió con el golpe de Estado”, destaca. Aunque todavía era niña, recuerda que el miedo y la violencia era percibida incluso en los silencios.”Uno es niña, pero capta que algo grave está pasando”</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Uno de los momentos que identifica como decisivo ocurrió a comienzos de los años 80, cuando presenció la brutal golpiza de un dirigente sindical a manos de agentes represivos de la Central Nacional de Informaciones (CNI). “Nunca olvidé el sonido de los golpes en un cuerpo humano”, relata. Ese episodio, vivido junto a su madre, marcó un punto de inflexión en su vida:”Ahí entendí que lo que estaban haciendo era brutal, descarado, descarnado”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La figura de su madre aparece como una referencia ética central. “Mi mamá fue la figura más influyente”, señala. La recuerda como una mujer que resistió la dictadura mientras criaba sola, y cuya práctica cotidiana encarnó lo que hoy se reconoce como defensa de los derechos humanos. “Ella no se declaró como defensora de derechos humanos, porque ese concepto no existía, pero lo fue”. De ella heredó una convicción que atraviesa su propio recorrido: “Entender que hay cosas más importantes que nuestras individualidades”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En este sentido recuerda un momento clave vivido junto a su madre cuando presenció la golpiza de Sergio Fernández en Concepción, “en vez de arrancar, ella tenía en la mano la biblia latinoamericana &#8211; porque estábamos en la onda de las comunidades cristianas populares &#8211; y mi vieja se lanza contra la CNI, contra ese grupo que estaban golpeando”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando tenía 12 años inició su militancia en la resistencia, y desde entonces, explica, no se ha detenido. Aunque, rechaza la idea del sacrificio personal: “No lo veo como un sacrificio, porque no puede ser sacrificio estar en algo en lo que tu crees”. Prefiere hablar de decisiones y opciones tomadas desde la convicción.</span></p>
<p><b>La memoria como algo irrenunciable</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En todos sus años de trayectoria, la memoria ocupa un lugar irrenunciable. Para Marta Cisterna, no es solo un recuerdo, sino una herramienta para comprender el presente. “La memoria es el componente que nos hace entender el presente. Tú no logras comprender el presente sin memoria”, sostiene. Por eso afirma categóricamente que “la memoria no es negociable”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Su trabajo en sitios de memoria la ha llevado a vincularse profundamente con las historias de quiénes fueron secuestrados y torturados. Más que centrarse en el horror, su énfasis está en la dignificación: conocer nombres, trayectorias y sueños. “Aprenderse los nombres es una forma de dignificar”, explica, subrayando que el foco no está en el morbo, sino en reconocer a las personas como sujetas políticas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Al abordar la tortura, insiste en la necesidad de objetivarla para no quedar paralizada por el espanto.”Si no objetivas la tortura, te centras en el horror y te paralizas”, afirma, señalando que comprender su carácter planificado permite también acompañar en procesos de reparación.</span></p>
<p><b>Cuando la violencia persiste en democracia</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ahora bien, en democracia, su mirada es crítica y severa. Con los años, ha observado la persistencia de las prácticas represivas en contextos de protesta social, lo que considera especialmente grave. “En democracia es peor, porque no se justifica”, aludiendo a violaciones de derechos humanos que continúan ocurriendo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por otro lado, la frustración frente al Estado y la institucionalidad es una constante en su relato, pero nunca deriva en inmovilismo. “La frustración está todo el rato”, reconoce, aunque aclara de inmediato: “Me da bronca, pero no me paraliza”. Frente al negacionismo y la impunidad, su respuesta es insistir en la acción concreta, señalando que “la herramienta es ocuparse”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta convicción se sostiene, en parte, por lo que observa en las nuevas generaciones. Lejos del desinterés que a menudo se les atribuye, Marta Cisterna ve en jóvenes y adolescentes una búsqueda activa del sentido. “Las generaciones jóvenes buscan memoria porque quieren entender”, afirma y agrega que “cuando descubren los derechos humanos, algo se transforma”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esa experiencia es la que alimenta su esperanza. A pesar de que los cambios sean lentos y parciales, ella confía en que el trabajo deja huella. “Aunque se vayan, algo se les queda”, dice. Para ella, ese es el motor que justifica seguir con la certeza de que la memoria, la dignidad y los derechos humanos siguen siendo un terreno de disputa imprescindible.</span></p>
<p><br style="font-weight: 400;" /><strong><em>*Por Sofía Esturillo Sáez</em></strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mónica Maureira: una trayectoria marcada por la autonomía, el feminismo y los derechos humanos</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/11/28/monica-maureira-una-trayectoria-marcada-por-la-autonomia-el-feminismo-y-los-derechos-humanos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Nov 2025 19:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4581</guid>

					<description><![CDATA[A lo largo de su relato, la autonomía aparece como un principio irrenunciable. “La autonomía es el principio fundamental”, afirma, tanto en lo emocional como en lo económico.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Mónica Maureira se define hoy como defensora de derechos humanos, periodista y activista política. No desde la militancia partidaria, aclara, sino desde una participación constante y crítica en el debate público. “No milito en ningún partido político, pero soy muy activa políticamente”, señala, diferenciando la política institucional de una práctica cotidiana de observación, cuestionamiento y posicionamiento frente al poder.</span></p>
<p><b>Cuando el feminismo se aprende desde los derechos humanos”.</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Su forma de estar en el mundo, y en la política, se forjó temprano. Creció en un entorno familiar que describe como complejo, marcado por una fuerte presencia femenina. “Las mujeres estaban muy presentes: lideraban, tenían el poder, gestionaban las dificultades”, recuerda. Esa experiencia no solo moldeó su carácter, sino que incidió directamente en su trayectoria política y profesional. “Eso determinó no solamente mi forma de ser, sino también mi decisión política de preocuparme por las mujeres y trabajar por sus derechos.”</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aunque su conciencia feminista no surgió de un momento puntual, Maureira identifica un proceso claro de toma de conciencia durante su desarrollo profesional. La investigación de Colonia Dignidad aparece como un punto de inflexión. “Mi primera aproximación a la desigualdad fue investigando Colonia Dignidad”, afirma. Allí se enfrentó a la violencia sexual ejercida de forma sistemática y a relaciones de poder extremas. “No es solo desigualdad, es la desigualdad llevada al extremo”, sostiene, subrayando la misoginia y el desprecio que atraviesan esas prácticas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde ese trabajo, su vínculo con las organizaciones feministas y de derechos humanos se fue profundizando. Una trayectoria que considera particularmente relevante porque conecta la violencia contra las mujeres con marcos jurídicos, políticos y éticos más amplios. Esa mirada ha marcado también su ejercicio del periodismo, al que concibe lejos de la neutralidad. Se basa en su experiencia en Colonia Dignidad, “era todo desigual, era terrible”, afirma.</span></p>
<p><b>Medios, autonomía y responsabilidad pública</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En su análisis del rol de los medios, Maureira es categórica. Reconoce avances, como la instalación del concepto de feminicidio, pero advierte que el cambio es aún incompleto. “La muerte de mujeres no es un crimen pasional, tiene un nombre”, dice, aunque enfatiza que muchos medios siguen tratándolo como un hecho policial y no como una violación a los derechos humanos. Para ella, el problema no es solo de lenguaje, sino de responsabilidad social, política y cultural.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A lo largo de su relato, la autonomía aparece como un principio irrenunciable. “La autonomía es el principio fundamental”, afirma, tanto en lo emocional como en lo económico. La reconoce incluso como una tensión personal, llevada a veces al extremo, pero la asume como una condición de libertad. Junto a ella, destaca una ética laboral aprendida por observación, no por instrucción directa, y una crítica abierta a lo que percibe como una pérdida de cultura laboral y compromiso colectivo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En su trayectoria más reciente, la responsabilidad institucional ocupa un lugar central. Su participación en instancias regionales vinculadas a la Convención de Belém do Pará refuerza su convicción de que la violencia contra las mujeres requiere respuestas estructurales. “La ley no funciona sola”, advierte, insistiendo en la necesidad de recursos, voluntad política y corresponsabilidad de actores privados. “Las empresas de internet también son corresponsables del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia”, sostiene, ampliando el marco tradicional de obligaciones del Estado.</span></p>
<p><b>El orgullo, el cuidado y lo aprendido en el camino.</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando reflexiona sobre el orgullo personal, su respuesta se aleja de los hitos públicos. “El momento en que más orgullosa me he sentido es cuando tuve a mi hija, a mi hijo, cuidarlos”, dice, situando el cuidado y la responsabilidad cotidiana como un eje tan relevante como cualquier logro profesional.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mirando hacia atrás, Maureira no se detiene en arrepentimientos, pero sí en aprendizajes. A su versión más joven le diría, simplemente, “resiste”, y quizás le recomendaría viajar más y aprender inglés. No como una deuda personal, sino como una oportunidad que en su momento no estuvo en el horizonte. “Yo andaba pensando en juntar plata para pagar la luz”, recuerda, subrayando una trayectoria construida desde la necesidad, la autonomía y la persistencia.</span></p>
<p><br style="font-weight: 400;" /><em><b>*Por Sofía Esturillo Sáez</b></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Dra. Claudia Stange, académica de la Universidad de Chile: del campo a la biotecnología</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/11/10/dra-claudia-stange-academica-de-la-universidad-de-chile-del-campo-a-la-biotecnologia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Nov 2025 12:57:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4573</guid>

					<description><![CDATA[Claudia Stange, académica de la Universidad de Chile, ha construido una trayectoria científica que cruza origen, género y conocimiento, mostrando cómo la biotecnología también puede pensarse desde la experiencia, el territorio y el compromiso público.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">“Yo me crie en el campo”, dice la Dra. Claudia Stange, casi como quien enuncia un dato simple. Sin embargo, en esa frase se condensa una historia de vínculo cotidiano con la naturaleza que atravesó su infancia sin prometer aún un destino científico. Huertas familiares, cultivos, experimentos con plantas y una curiosidad persistente fueron la tierra desde la cual, años más tarde, germinaría una historia marcada por la biotecnología vegetal, la perseverancia y la convicción de que la ciencia no es un camino lineal, sino un proceso construido con el tiempo, entre ensayo, error y sentido de propósito.</span></p>
<p><b>Infancia y vínculo con la naturaleza</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En ese paisaje rural, Claudia Stange no solo observaba la naturaleza, sino que intervenía en ella. A los 15 años sembró piñones que había recolectado cerca de su casa y los plantó sin saber con exactitud que ese gesto tendría proyección en el tiempo. “Nosotros siempre íbamos a cosechar, comíamos piñones y sembré piñones y de esas nacieron. «Ahora esas araucarias son árboles gigantes, tienen 35 años”, relata. Así, cada vez que vuelve al campo y las ve crecer, reconoce en esos árboles una continuidad entre la niña que experimentaba con plantas y la científica que hoy trabaja pensando en el bien a largo plazo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Su infancia estuvo marcada por el trabajo agrícola familiar, las huertas, los cultivos y una relación permanente con plantas y animales: “yo también hacía mis experimentos con plantitas, hice polinizaciones de unas flores, después también cultivaba porotos”, recuerda. A pesar de esto, ese contacto con la naturaleza, no estuvo acompañado de una vocación científica consciente. “Nunca tuve la consciencia de que eso era a lo que yo me iba a dedicar”, afirma.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Durante su juventud, sus intereses eran diversos. Le atraía la biología y la química, pero también el teatro. No hubo una elección temprana, ni un plan profesional definido, sino más bien una inclinación general hacia el trabajo experimental. “Yo quería trabajar en un laboratorio”, señala. Y la elección de estudiar Bioquímica surgió casi por el azar, al leer un folleto de la Universidad de Chile que despertó su interés. “Lo leí y dije: </span><i><span style="font-weight: 400;">esto me gusta”</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Señala que nunca hubo, ni vio la carrera como una dificultad en razón de su género. “Yo no veía eso, porque con la inocencia, la ilusión de seguir los deseos, nada más. Yo nunca fui así práctica o pragmática de decir </span><i><span style="font-weight: 400;">¿será rentable?. </span></i><span style="font-weight: 400;">No, nunca. Yo sabía que tenía que estudiar algo porque mi mamá influyó en mí en decir </span><i><span style="font-weight: 400;">tienes que ser independiente y tener tu propia carrera</span></i><span style="font-weight: 400;">”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Su vínculo con el mundo vegetal no apareció hasta mucho después. Esto fue cuando estaba en la universidad, cuando cursó fisiología vegetal. “Ahí dije: Me gustan las plantas”, relata. Mirando en retrospectiva, ese descubrimiento le permitió conocer la coherencia de su trayectoria: “Después lo conecté y dije: ‘Es obvio’”. Para Claudia Stange, el recorrido confirma que no existe un único camino profesional: “Hay muchos caminos que llegan a Roma”.</span></p>
<p><b>Ensayo, error y resiliencia</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A pesar del descubrimiento de que siempre estuvo relacionada con el mundo vegetal y la naturaleza, la etapa de doctorado estuvo marcada por dificultades personales significativas. Fue madre mientras realizaba su formación doctoral, en un contexto de escaso apoyo de su pareja, pero sí contaba con el apoyo de su familia, compañeros y tutor. En ese periodo, la posibilidad de abandonar su trabajo fue recurrente: “Muchas veces intenté desertar el doctorado”, y a pesar de esto, persistió, sostenida por la convicción de que el esfuerzo tendría sentido a largo plazo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En 2005, cuando fue contratada por la Universidad de Chile, la inserción como académica tampoco estuvo exenta de obstáculos. Al iniciar su carrera como investigadora, se vio enfrentada a exigencias para las cuales no había sido preparada formalmente. “Nadie me enseñó a escribir proyectos, nadie me enseñó a escribir papers”, señala, describiendo un proceso marcado por el ensayo y error, la frustración y el aprendizaje progresivo. Es así como, de esa experiencia nace una convicción que atraviesa todo su relato: “La tolerancia a la frustración es súper importante, la resiliencia y perseverar”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hoy en día, su trabajo en biotecnología vegetal está profundamente ligado a un sentido de propósito. Se dedica a la investigación de plantas y hortalizas con mayor tolerancia a la sequía y salinidad, y con mejoras nutricionales, con el objetivo de aportar a la seguridad alimentaria. “Esto me llena de propósito y de motivación”, afirma. El impacto de ver resultados concretos sigue siendo motivo de asombro: “La primera vez que vi el resultado de la edición génica dije </span><i><span style="font-weight: 400;">‘No puedo creer que esto haya funcionado”.</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Finalmente, y más allá del laboratorio, Claudia concibe que la ciencia es una actividad con responsabilidad social. Es por esto que destaca la importancia de la formación rigurosa, la divulgación científica y la colaboración, así como la necesidad de pensar la biotecnología como parte de las respuestas a la crisis climática. Su mirada hacia el futuro se sostiene en una convicción clara: “Si no fuera optimista, no sería científica”. Es así que confía en que el conocimiento que hoy se genera permitirá enfrentar los desafíos que vienen y apoyar a las próximas generaciones en un escenario donde la ciencia &#8211; como su propia trayectoria &#8211; se construye con tiempo, persistencia y propósito.</span></p>
<p><em><b>Por Sofía Esturillo Sáez.</b></em><br style="font-weight: 400;" /><br style="font-weight: 400;" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mariana Santibañez: títeres y geroactivismo desde la comunidad</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/09/23/mariana-santibanez-titeres-y-geroactivismo-desde-la-comunidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Sep 2025 19:37:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4494</guid>

					<description><![CDATA[Mariana Santibáñez Merino, de 62 años, es titiritera de oficio y presidenta del Club de Adultos Mayores Cambiando mi vida. Nació, creció y aún vive en la Población Alberto Risopatrón de Pedro Aguirre Cerda. De voz firme y sonrisa gentil. Fundó el club hace dos años y hoy reúne a 20 mujeres que hacen comunidad y geroactivismo. Aunque nunca había dirigido un grupo, es una líder innata. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Sentadas en un círculo, un grupo de mujeres hablan de política, de la familia y de autocuidado. Se hacen bromas, se abrazan y se besan en la mejilla. Como cada viernes, se reúnen en la Escuela Risopatrón de Pedro Aguirre Cerda. En ese espacio hacen comunidad. Llegan de a poco, sin prisa. <strong>“Nosotras no somos adultas, somos niñas”, dice una riendo. “Adultas mayores pero mejores…adultas mejores”, completa otra. </strong></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mariana Santibáñez Merino, de 62 años, es titiritera de oficio y presidenta del Club de Adultos Mayores </span><i><span style="font-weight: 400;">Cambiando mi vida</span></i><span style="font-weight: 400;">. Nació, creció y aún vive en la Población Alberto Risopatrón de Pedro Aguirre Cerda. De voz firme y sonrisa gentil. Fundó el club hace dos años y hoy reúne a 20 mujeres que hacen comunidad y geroactivismo. Aunque nunca había dirigido un grupo, es una líder innata. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Antes de organizar la semana, la junta comienza con una clase de biodanza. Mueven las sillas a un lado y dan paso a la música. Bailan, ríen y hablan, aunque la instrucción era guardar silencio. Luego la melodía se vuelve suave: cierran los ojos, se toman de las manos, se abrazan fuerte. A lo lejos se escuchan algunos sollozos. Nadie juzga, todas tienen el espacio para desahogarse. Forman una ronda, se abrazan entre todas y se repiten cuánto se quieren.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El club nació casi por azar.  Los vecinos de la población se reunieron por seguridad para organizarse ante la delincuencia. Ahí Mariana notó que quienes llegaron eran en su mayoría adultas mayores. Ese año, cumplió 60, no se sentía de esa edad. No se veía como retrataban a un adulto mayor. Era activa, hacía yoga, le gustaba salir. Al ver ese grupo de mujeres, tomó una decisión: “¿Y si invito a todas estas señoras y formamos un club?”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las mujeres comentan la actividad que realizaron horas antes de la reunión: un show de títeres en el Cesfam Lo Valledor. La idea fue de Mariana, quien propuso combinar el club con los títeres, solo para probar algo distinto. Con el tiempo, esa iniciativa se transformó en una obra de teatro donde todas participan. No hay guión, son sus propias historias. Aunque cada obra es distinta, tiene algo en común: la defensa de sus derechos como adultas mayores. Esa es su forma de activismo. Con títeres personalizados con sus propios rostros, cada una recrea sus vivencias y las muestra al mundo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><img class="wp-image-4496 alignright" src="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1-1024x564.jpeg" alt="" width="474" height="261" srcset="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1-1024x564.jpeg 1024w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1-300x165.jpeg 300w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1-768x423.jpeg 768w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1-1536x846.jpeg 1536w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1-200x110.jpeg 200w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1-672x372.jpeg 672w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/09/WhatsApp-Image-2025-09-23-at-15.39.19-1.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 474px) 100vw, 474px" />La necesidad llevó a Mariana al camino de los títeres. Comenzó en 1997, sin dinero, tras separarse de su esposo. La invitaron a un taller y aceptó, allí aprendió el oficio. Fue su madre quien le sugirió: “¿Y por qué no vendes títeres en el colegio?”. Pensó que era mala idea, que nadie le compraría. Pero desempleada y con una familia que mantener, decidió intentarlo. Los seis títeres con los que comenzó pronto se convirtieron en miles. Abrió su taller </span><i><span style="font-weight: 400;">Títeres Plocopilo</span></i><span style="font-weight: 400;">, vendió en colegios y en casas de material didáctico, siempre al por mayor. Gracias a los títeres compró su casa, pagó la carrera de sus hijos y sostuvo toda una vida.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sentadas en un mesón gigante, Mariana al centro las observa y dirige con cariño. ‘“Es como estar en un curso del colegio», dice riendo. Organizan la rifa semanal: cuesta 300 pesos y cada una debe llevar un huevo, la ganadora se los queda. “Todas tenemos un cargo. Antes lo hacía sola, pero ahora es distinto”, comenta Mariana. Entre todas organizan las actividades, mientras ella gestiona invitaciones, funciones y juntas de dinero. Cuando la conversación se extiende demasiado, golpea su taza con una cuchara en broma. Siempre le hacen caso.</span></p>
<p><strong>Mariana empezó a informarse sobre sus derechos e incorporó nuevas palabras a su vocabulario: <i>edadismo</i>, la discriminación por la edad, o <i>geroactivismo</i></strong><span style="font-weight: 400;"><strong>, un movimiento para defender sus derechos y mantenerse activas.</strong> Todo cobró sentido. Muchas de las mujeres estaban acostumbradas a quedarse en sus casas, cuidar nietos y varias estaban solas. Con el club eso cambió. Volvieron a salir, se reúnen, conversan de todo. Hoy son mucho más que un grupo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La Escuela Risopatrón se volvió su segunda casa. No tienen sede propia y Mariana reclama la falta de apoyo municipal. “Cuando una habla, también incomoda”, repite. Aun así, se organizan: preparan un observatorio de personas mayores en la PAC  y sueñan con que su show de títeres llegue a todos lados.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mientras toman once, Mariana habla sobre  una invitación al ballet en el Teatro Municipal. Pregunta quiénes irán y la mayoría levanta la mano. Luego dice: “Lo siento, chiquillas, pero esta vez no podré ir”. Algunas se quejan, una interviene: “Mariana, en mi opinión, cuando no vas no es lo mismo. Porque eres como nuestra mamá que nos guía. No sería igual sin ti”. Ella sonríe, duda un momento y termina cediendo: “Tienes razón, igual iré. Veré cómo calzarlo”. La reunión  sigue entre risas y comida. Y siempre, Mariana en el centro.</span></p>
<p><em><strong>* Por Thiare Riquelme, estudiante en práctica de Corporación Humanas </strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Guacolda Saavedra Rojas, cuando el feminismo se hizo territorio</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/08/25/guacolda-saavedra-rojas-cuando-el-feminismo-se-hizo-territorio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Aug 2025 16:58:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4482</guid>

					<description><![CDATA[Cada dos meses, Guacolda Saavedra se reunía con la Agrupación de Mujeres Territorial de Curepto, en el centro cultural “La Casa de Todos”. Llegaban mujeres mayores de 50 años, muchas de sectores rurales. Guacolda las lideraba con la experiencia de quién dedicó su vida  por los derechos de las mujeres.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cada dos meses, Guacolda Saavedra se reunía con la Agrupación de Mujeres Territorial de Curepto, en el centro cultural “La Casa de Todos”. Llegaban mujeres mayores de 50 años, muchas de sectores rurales. Guacolda las lideraba con la experiencia de quién dedicó su vida  por los derechos de las mujeres. Fue ella quien fundó el grupo en 2024, les tramitó su personalidad jurídica y las orientó para acompañar a mujeres sobrevivientes de violencia  en sus procesos judiciales. Entre cerros y campos, las mujeres aprendían a sostener a otras siguiendo su ejemplo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Antes de llegar a Curepto, Guacolda Isabel del Carmen Saavedra Rojas ya había recorrido un largo camino. Pobladora de Talca, formó parte de la</span> <span style="font-weight: 400;"><a href="https://www.facebook.com/p/Centro-Cultural-Casa-de-la-Mujer-Yela-100049384312238/?locale=es_LA">Casa Yela</a> en los años 80, una de las primeras casas de acogida para mujeres víctimas de violencia en Chile. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><img class="wp-image-4485 alignleft" src="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124894-1024x538.jpg" alt="" width="478" height="251" srcset="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124894-1024x538.jpg 1024w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124894-300x158.jpg 300w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124894-768x403.jpg 768w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124894-200x105.jpg 200w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124894.jpg 1129w" sizes="(max-width: 478px) 100vw, 478px" />En una época sin garantías para las mujeres, ella se reunía junto a otras pobladoras. Su lucha se remitió a su propia historia</span><span style="font-weight: 400;">: </span><span style="font-weight: 400;">“cuando yo fui a esa primera jornada a la cual fui invitada a mí se me cayó la venda de los ojos de la vida que yo estaba llevando, dentro de mi propia vida de matrimonio y vida hogareña”, dijo e</span><span style="font-weight: 400;">n el libro </span><i><span style="font-weight: 400;">Violencia de género, pobladoras y feminismo popular.</span></i></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En plena dictadura, Guacolda marchaba junto a sus compañeras. Muchas de las reuniones eran en el centro de Talca, con lienzos y gritos. Llevaban unas poleras blancas, que al centro y en negro decían “no más violencia contra las mujeres”. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En 1990, fue una de las fundadoras de la Coordinación Nacional de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, un espacio clave para visibilizar y denunciar la violencia de género en todo el país. Permaneció hasta 2015, participando de la articulación histórica en Valparaíso de los años 90, cuando aún se llamaba Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">También dirigió el <a href="https://www.instagram.com/centrosocialquidell/?hl=es">Centro de Acción Social Quidell</a> de Talca. Respaldó a mujeres sobrevivientes de violencia  y organizó instancias educativas. Su trayectoria la consolidó como una referente feminista en la Región del Maule. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se trasladó a Curepto, donde permaneció hasta sus últimos días. Allí trabajó ocho años en el Centro de la Mujer y, desde 2022, lideró la Oficina de la Mujer de la municipalidad. Acompañó a mujeres rurales en sus denuncias,  incluso participando como testigo en  juicios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><img class=" wp-image-4484 alignright" src="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-1024x576.jpg" alt="" width="453" height="255" srcset="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-1024x576.jpg 1024w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-300x169.jpg 300w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-768x432.jpg 768w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-1536x864.jpg 1536w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-2048x1152.jpg 2048w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-200x113.jpg 200w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124847-scaled.jpg 1600w" sizes="(max-width: 453px) 100vw, 453px" />Cada miércoles estaba al aire en las radios comunitarias —Radio Poesía y Radio Rosario— , donde le hablaba a las personas del campo sobre violencia de género y derechos de las mujeres. También organizó talleres de educación sexual en colegios y en espacios rurales donde  nunca antes se hablaba de derechos reproductivos. Fortaleció los círculos de mujeres y alentó a nuevas líderes a continuar el movimiento. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ana Díaz, feminista de Curepto que compartió espacios con Guacolda, recuerda que su presencia tenía un sentido mayor. “Es fuerte estar en un pueblo donde nadie ocupa energía para la mujer. Por eso ella no se quería ir, porque la violencia en el campo está muy perpetuada”, dice. Para Ana, su legado es claro: “que nos cuidemos entre nosotras, que nos acompañemos y sepamos que no estamos solas. Yo pienso que eso era para las mujeres cureptanas: una gran compañera, un sostén”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Guacolda Saavedra falleció el 13 de agosto de 2025. Quienes la conocieron la recuerdan con su característico pañuelo al cuello y una maleta donde llevaba todo lo necesario, recorriendo cada espacio para educar y acompañar a las mujeres. </span><span style="font-weight: 400;">Enfrentó los desafíos del territorio y la violencia que ella misma combatía.</span><span style="font-weight: 400;"> Su legado no cabe en una maleta: hoy viaja en la memoria de cada mujer que se sabe acompañada.</span></p>
<p><strong>Por Thiare Riquelme, estudiante en práctica de la Universidad Diego Portales </strong></p>

<a href='https://nadasinnosotras.cl/2025/08/25/guacolda-saavedra-rojas-cuando-el-feminismo-se-hizo-territorio/attachment/1000124849/'><img width="300" height="198" src="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124849-300x198.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="" srcset="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124849-300x198.jpg 300w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124849-768x508.jpg 768w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124849-200x132.jpg 200w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124849.jpg 1000w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<a href='https://nadasinnosotras.cl/2025/08/25/guacolda-saavedra-rojas-cuando-el-feminismo-se-hizo-territorio/1000124844-2/'><img width="300" height="200" src="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124844-1-300x200.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="" srcset="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124844-1-300x200.jpg 300w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124844-1-1024x683.jpg 1024w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124844-1-768x512.jpg 768w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124844-1-1536x1024.jpg 1536w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124844-1-200x133.jpg 200w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124844-1.jpg 1600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<a href='https://nadasinnosotras.cl/2025/08/25/guacolda-saavedra-rojas-cuando-el-feminismo-se-hizo-territorio/attachment/1000124848/'><img width="300" height="225" src="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124848-300x225.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="" srcset="https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124848-300x225.jpg 300w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124848-768x576.jpg 768w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124848-200x150.jpg 200w, https://nadasinnosotras.cl/wp-content/uploads/2025/08/1000124848.jpg 800w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>

]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Teresa Valdés: Socióloga feminista, investigadora incansable y referente clave en la lucha por los derechos de las mujeres en Chile y América Latina</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/07/02/teresa-valdes-sociologa-feminista-investigadora-incansable-y-referente-clave-en-la-lucha-por-los-derechos-de-las-mujeres-en-chile-y-america-latina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jul 2025 19:44:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4443</guid>

					<description><![CDATA[En el contexto de los 30 años de la Plataforma de Acción de Beijing, Teresa fue entrevistada por ONU Mujeres, donde reafirmó una de sus convicciones más profundas: que los derechos de las mujeres deben ser garantizados con mecanismos efectivos de seguimiento, implementación y rendición de cuentas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Teresa Valdés Echenique es, sin duda, una de las figuras más influyentes del feminismo chileno contemporáneo. Su historia está profundamente ligada al desarrollo del pensamiento crítico con perspectiva de género, a la producción de conocimiento desde y para las mujeres, y a la construcción de una democracia con justicia social y paridad real.</p>
<p>Formada como socióloga en la Pontificia Universidad Católica de Chile, Teresa ha desafiado desde los años 80 las barreras impuestas a las mujeres en el mundo académico, político y social. Lo ha hecho combinando rigurosidad intelectual con un compromiso político y ético que la ha mantenido, por más de cuatro décadas, en el centro de los debates por la igualdad.</p>
<p>Entre 1981 y 2006, creó y lideró el Área de Género y Sociedad de FLACSO-Chile, un espacio que bajo su coordinación se transformó en un verdadero semillero de investigaciones, diagnósticos, articulaciones y propuestas feministas. Allí impulsó estudios pioneros sobre participación política de las mujeres, violencia de género, autonomía económica y políticas públicas con enfoque de género, en un contexto en que dichos temas apenas comenzaban a tener visibilidad institucional. Su trabajo permitió tender puentes entre la investigación y la acción, entre la academia y los movimientos sociales, entre el Estado y la ciudadanía organizada. También instaló los estudios sobre hombres y masculinidades, como una necesidad teórica de los estudios de género.</p>
<p>Además de su labor como investigadora, Teresa ha sido docente, formadora y mentora de nuevas generaciones de feministas. Ha escrito y coescrito numerosos libros y artículos que hoy son lectura obligatoria en universidades y centros de formación en Chile y América Latina. En paralelo, ha participado activamente en debates legislativos y procesos de incidencia, aportando desde la evidencia y la argumentación política a que el Estado chileno reconozca y garantice los derechos de las mujeres.</p>
<p>Entre 2014 y 2018, se desempeñó como <strong data-start="1085" data-end="1118">Asesora Ministerial en Género</strong> y <strong data-start="1121" data-end="1185">Jefa de la Unidad de Género del Ministerio de Salud de Chile</strong>, liderando el trabajo institucional para transversalizar el enfoque de género en las políticas públicas de salud y avanzar en la garantía de los derechos sexuales y reproductivos.</p>
<p>Actualmente, Teresa coordina el Observatorio de Género y Equidad, una instancia que monitorea de forma permanente el cumplimiento de compromisos estatales en materia de igualdad, visibiliza brechas, y propone políticas transformadoras desde una perspectiva feminista interseccional.  Su trabajo ha sido fundamental en la plataforma Nada Sin Nosotras, de la cual es parte activa y estratégica, integrando también su Consejo Editorial.</p>
<p>Desde este espacio, Teresa sigue contribuyendo a un proyecto colectivo que articula a organizaciones como el Centro de Estudios de la Mujer (CEM), Corporación Humanas y el propio Observatorio. La plataforma promueve una comunicación feminista colaborativa, con foco en el análisis político, la producción de contenidos desde los derechos humanos y el impulso de campañas y acciones con impacto.</p>
<p>En el contexto de los 30 años de la Plataforma de Acción de Beijing, Teresa fue entrevistada por ONU Mujeres, donde reafirmó una de sus convicciones más profundas: que los derechos de las mujeres deben ser garantizados con mecanismos efectivos de seguimiento, implementación y rendición de cuentas.</p>
<blockquote><p><em>“Aprobar una plataforma no es suficiente. Lo que nosotras reclamamos es que se aseguren los medios para que esos derechos se hagan realidad en la vida de las mujeres. Esa brecha entre el discurso y la práctica, entre lo declarado y lo vivido, sigue siendo nuestra principal batalla”.</em></p></blockquote>
<p>Feminista política, crítica lúcida del poder, y defensora intransigente de los derechos humanos, Teresa Valdés ha contribuido como pocas al desarrollo de una mirada feminista del Estado, de la democracia y de las políticas públicas. Su trabajo ha sido clave para visibilizar cómo las desigualdades de género son estructurales, y cómo el cambio requiere no solo voluntad, sino también convicción, estrategia y persistencia.</p>
<p>Desde Nada Sin Nosotras reconocemos su trayectoria como una fuente de inspiración y de legitimidad. Teresa representa un feminismo que piensa, que actúa, que propone. Un feminismo que cree en la transformación, pero también en el monitoreo constante, en la vigilancia activa, en el poder de la palabra y del dato, en la articulación de voluntades para cambiar lo que históricamente ha sido negado.</p>
<p>Su legado no es solo intelectual: es político, pedagógico y colectivo. Teresa Valdés es parte de nuestra historia común, y también de nuestro presente. Su voz sigue siendo faro y empuje para quienes creemos que una democracia feminista no solo es deseable, sino urgente y posible.</p>
<p><strong>Nota editorial:</strong></p>
<p><em>Esta semblanza retoma y amplifica parte de los contenidos recogidos en la entrevista publicada por ONU Mujeres el 26 de junio de 2025, en el marco de la conmemoración de los 30 años de la Plataforma de Acción de Beijing. Desde Nada Sin Nosotras hemos complementado este perfil con antecedentes biográficos y políticos que reflejan la trayectoria y el compromiso sostenido de Teresa Valdés con la defensa de los derechos humanos de las mujeres en Chile y América Latina.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marisol Rodríguez de la agrupación Hijos y Madres del Silencio: “El Gobierno debe pedir disculpas a las víctimas de adopciones forzadas”</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/06/16/marisol-rodriguez-de-la-agrupacion-hijos-y-madres-del-silencio-el-gobierno-debe-pedir-disculpas-a-las-victimas-de-adopciones-forzadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jun 2025 13:48:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4436</guid>

					<description><![CDATA[Para Marisol, la agrupación ha recorrido un largo camino: “Hemos trabajado 11 años como Hijos y Madres del silencio, pero recién ahora, en estos días, cumplimos 2 años de personalidad jurídica como fundación”. Y recuerda los primeros años, donde sólo era “un grupo de Facebook conformado para la necesidad que tenía cada integrante de comentar su búsqueda”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">En 1972 comienza la cadena de sucesos que llevaron a la creación de la agrupación Hijos y Madres del Silencio, de la cual Marisol Rodríguez es presidenta. “En ese año, mi madre tuvo su primer hijo o hija. Le dijeron que nació muerto y no se lo quisieron mostrar. Lo único que ella recuerda es que iba un hombre con la guagüita acostada en el hombro”, cuenta Marisol. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Le dijeron que se fuera a su casa pero no hay documentación. Es como si ella hubiese inventado ese parto”, dice Marisol. Y por eso mismo, nunca creyó la versión que le dieron a su madre y siempre ha buscado a su hermano o hermana. En 2014 se encontró con un reportaje de </span><a href="https://www.ciperchile.cl/2014/07/02/el-historial-de-adopciones-irregulares-que-esconde-un-orfanato-de-monjas-en-curico/"><span style="font-weight: 400;">Ciper</span></a><span style="font-weight: 400;">, dónde hablaban de personas que descubrieron que fueron adoptadas, pero que las sacaron de un hospital o de una clínica y las entregaron a familias sin hacer un proceso legal. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Al leer la noticia, veo mucha gente que escribía y en eso encuentro una persona que tiene una fecha muy parecida a la de mi hermana. Me comunico con ella, empezamos a hablar y nos hicimos una prueba de ADN. No era mi hermana, pero sí resultó en Hijos y Madres del Silencio”, explica.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span><b>De Facebook a la incidencia política</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para Marisol, la agrupación ha recorrido un largo camino: “Hemos trabajado 11 años como Hijos y Madres del silencio, pero recién ahora, en estos días, cumplimos 2 años de personalidad jurídica como fundación”. Y recuerda los primeros años, donde sólo era “un grupo de Facebook conformado para la necesidad que tenía cada integrante de comentar su búsqueda”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hijos y Madres del Silencio funciona gracias al voluntariado de cada persona que es parte de la fundación. “Lo más destacable de todo esto, pero al mismo tiempo lamentable, es que todas las personas que están trabajando voluntariamente son víctimas de adopciones forzosas”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La naturaleza de ese trabajo voluntario se traduce en la incidencia política que han logrado. “Somos la única agrupación que ha salido a las calles a pedir justicia. No solo el reencuentro, sino también que esto se reconozca como delito de lesa humanidad”, subraya Marisol</span></p>
<p><b>Transformar el dolor en fuerza</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A pesar de no contar con un servicio formal de apoyo psicológico para las víctimas, Marisol explica que la experiencia les ha entregado herramientas para la contención. “Hemos aprendido a fortalecer a las madres, incluso me emociono cuando lo pienso. Todo ese dolor que tienen lo transforman en fuerza, que hace un tiempo no existía. Esas madres no estaban incluidas en ningún proceso, se sentían solas y ahora han encontrado un apoyo”, narra.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las víctimas están tomando la fuerza para luchar por sus derechos. “El año pasado solicitamos  al Poder Judicial que se destituyera al Ministro encargado de la investigación (Jaime Balmaceda), por sus  declaraciones de que “aquí no había delito”, explica Marisol. “Hicimos una marcha, mandamos una carta y nos escucharon. Eso también es algo inédito que no siempre sucede”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Gracias a esas gestiones, hay otro Ministro al mando de la investigación, Alejandro Aguilar y ya hay personas detenidas por los hechos. El magistrado  ordenó la prisión preventiva para cinco personas acusadas de asociación ilícita, sustracción de menores y prevaricación dolosa en la adopción irregular de dos niños entregados a familias extranjeras.</span></p>
<p><b>40.000 llamados de justicia</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Gracias a la participación de Hijos y Madres del Silencio en un documental franco-alemán, se abrieron las puertas de la ONU para la agrupación. “En 2023 viajamos a Francia, donde organizamos una reunión para las y los adoptados. Luego nos trasladamos a Ginebra a la sede de Naciones Unidas y participamos en el Comité de Desapariciones Forzadas. Expusimos públicamente lo que pasaba en Chile”, detalla Marisol.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El trabajo de la agrupación también tiene frutos en nuestro país. Así, el anuncio del presidente Gabriel Boric en su Cuenta Pública sobre la creación de un banco de ADN, significó mucha alegría para Marisol y para Hijos y Madres del Silencio.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“En el gobierno anterior, específicamente en el año 2020, ya se había hecho un banco, donde quedó en custodia el ADN de las Madres pero no se hizo nada con ello, y se jugó con la esperanza y el dolor de todas las víctimas. Necesitamos que el actual gobierno deje encauzado y establecido ese compromiso”, demanda Marisol.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las cifras de este delito sólo son estimaciones. En 2019, el ministro Mario Carroza hizo una proyección de 20.000 casos. Sin embargo, Marisol explica que, en una reunión con el ministro Aguilar, se evaluaba que “sólo desde 1983 en adelante, se estiman 25.000, pero faltan todos los datos previos, de antes de 1980. Por lo tanto, pueden llegar a 40.000 casos, y esos son lo que se estima se fueron al extranjero”.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En marzo de 2025, Hijos y Madres del Silencio realizó un congreso en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, se hizo  una muestra llamada </span><b><i>“Tejiendo Esperanza”, </i></b><i><span style="font-weight: 400;">en que las</span></i><span style="font-weight: 400;"> madres de Chile hicieron 500 pares de zapatitos tejidos”, cuenta Marisol, “y en el Museo hay una escala que va al exilio, y nosotros hicimos que esos zapatitos se vieran caminando hacia allá” </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A pesar de la cantidad de casos, también hay números positivos: alrededor de 400 familias reunidas en el último tiempo. “Una parte de la reparación es la contención psicológica. Y, la otra, es que esos hijos, hijas, y madres, puedan encontrarse con sus familias”, finaliza ella.</span></p>
<p><em><strong>Por María José Vargas, periodista de Corporación Humanas </strong></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Aída Moreno Reyes, fundadora y presidenta de la Casa de la Mujer Huamachuco: “Me gustaría que las mujeres se dieran cuenta de la importancia que tenemos”</title>
		<link>https://nadasinnosotras.cl/2025/05/13/aida-moreno-reyes-fundadora-y-presidenta-de-la-casa-de-la-mujer-huamachuco-me-gustaria-que-las-mujeres-se-dieran-cuenta-de-la-importancia-que-tenemos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 19:56:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Development (Demo)]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[SEMBLANZA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://nadasinnosotras.cl/?p=4395</guid>

					<description><![CDATA[Entre las cosas que destacan de la participación femenina en la Casa de la Mujer, son las arpilleras que ellas aprendieron a hacer desde la época del golpe. Para Aída, esa expresión artística transmite la realidad de las mujeres de dos maneras: “Una, comunicar al mundo entero lo que pasaba, porque los curas sacaban las arpilleras para otros países, y dos, la capacidad de poder gestionar todo”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">“Tengo 79 años, cinco hijos, cuatro varones y una mujer. Vivo en Renca aproximadamente unos 55 a 60 años”. Así comienza su historia Aída Moreno, presidenta y fundadora de la Casa de la Mujer Huamachuco. Ella llegó de Chanco a la capital en 1960 y se instaló en la comuna. Su activismo y vida social comenzarían años después.</p>
<p style="text-align: justify;">En el contexto del golpe de Estado de 1973, Aída sacó la voz y se organizó con sus vecinas pobladoras. Las ollas comunes, talleres y otras actividades, fueron una alternativa para surgir. “Para mí, recordar esos años, <strong>a pesar que había mucha pobreza, eran muy felices porque había tanta solidaridad entre la gente, tanto creer en nosotras mismas”</strong>, rememora.</p>
<p style="text-align: justify;">Aída se consideraba “el jamón del sándwich”, dado que el padre de sus hijos era dirigente sindical, pero ella recuerda esos momentos como un aprendizaje. “En mi casa se hacían las reuniones, yo escuchaba y decía, “¿por qué se darán tantas vueltas con este tema, si yo haría esto?” Pero a las mujeres nos tenían para servir el té. Aun así, para mí fue una gran escuela”.</p>
<p style="text-align: justify;">Las mujeres fueron el músculo movilizador de la organización social de la época. Aída trae a la memoria cómo “el golpe militar nos repliega totalmente y los hombres cayeron en depresión, pero <strong>nosotras, las mujeres, no nos pudimos dar ese lujo porque teníamos que buscar formas de poder alimentar la familia</strong>”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong><strong>El origen de la Casa de la Mujer</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong>El trabajo pronto rindió frutos, y Aída no olvida que “hicimos muchas cosas acá en la población, mucho adelanto. Por ejemplo, no había colegio, y nos tomamos un terreno que hoy es el liceo, y también una bodega que hoy es el Centro de Salud”.</p>
<p style="text-align: justify;">“Yo saco garra con el entusiasmo de hacer cosas. Llegué a ser presidenta de una organización que se llamaba grupo de mujeres populares, después Nueva Esperanza”, cuenta Aída, y para 1989 se crea, con el apoyo de la Congregación Hermanas de la Misericordia, <strong>la Casa de la Mujer de Huamachuco</strong>, en un supermercado que estaba abandonado.</p>
<p style="text-align: justify;">Este centro comunitario actualmente entrega formación y oportunidades a las mujeres del sector. A través de su trabajo, defienden y promocionan los derechos de las mujeres y la igualdad de género, sobre todo para las más vulnerables o víctimas de violencia de género.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Narrar el mundo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Entre las cosas que destacan de la participación femenina en la Casa de la Mujer, son las arpilleras que ellas aprendieron a hacer desde la época del golpe. Para Aída, esa expresión artística transmite la realidad de las mujeres de dos maneras: <strong><em>“Una, comunicar al mundo entero lo que pasaba, porque los curas sacaban las arpilleras para otros países, y dos, la capacidad de poder gestionar todo”.</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Con el trabajo de las arpilleras pudimos contar lo que pasaba y alimentábamos a las familias. Nos dio un protagonismo fuerte en crecimiento, porque el juntarse y compartir lo que pasaba se convirtieron en los mejores talleres”, dice Aída, enfatizando que las clases de arpillera fueron una catarsis para las pobladoras.</p>
<p style="text-align: justify;">“Por ejemplo, la primera clase era entregar una hoja de papel y decir qué es lo que nos gustaría mostrar en esa arpillera. Y terminábamos todas llorando porque compartíamos nuestras historias: “yo no tengo agua en mi casa”, “mi marido está sin trabajo”. Fue hacer política desde nuestras historias, fue un crecimiento fuerte”, rememora con emoción.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Dar herramientas a las mujeres</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“<strong>Yo le dije a las mujeres que venía con mi cabeza llena de esperanzas, llena de ideas</strong>”, dice Aída. Ideas como las lavanderías populares: “imagínate tú que en una población pusieras una lavandería. Le das trabajo a muchas mujeres, y les permite una mejor calidad de vida a esta mujer que sale en la mañana, vuelve en la noche corriendo a su casa”.</p>
<p style="text-align: justify;">Para la lideresa social, tener una mejor vida es un derecho para las mujeres, y con eso en mente muestra a Nada Sin Nosotras la guardería de la Casa, que presta un servicio integral. Así, niños y niñas llegan en furgón o las educadoras de párvulos se turnan y los van a buscar a sus hogares. Y en la tarde cuando la mamá los pasa a retirar, han comido y tienen sus tareas hechas. “<strong>Dime tú, ¿cuánto se les saca de carga a la mujer? Estamos luchando por la integridad de las y los niños, y la mejor calidad de vida para la mujer, que puedan estudiar, que puedan salir a trabajar, que puedan llegar a lograr algo mejor</strong>, pero desde ellas mismas”, explica Aída.</p>
<p style="text-align: justify;">En esa misma línea, Aída señala que hay muchas universidades interesadas en trabajar con la Casa de la Mujer. “Nos preguntan “¿cómo les gustaría a ustedes que fuera el servicio más adelante?”. Y yo digo que crean en la capacidad de las mujeres y que la oportunidad sea para su desarrollo, no mandarlas al municipio a buscar un alimento”.</p>
<p style="text-align: justify;">Aída es crítica respecto del sistema de ayuda social actual: “no debe ser algo como dar una limosna. Esa persona que va a pedir un alimento o una cama, está en un momento crítico, pero no la podemos mantener en esa misma situación, sino que tiene que relacionarse con las redes que hay, como por ejemplo municipios y organizaciones sociales”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El futuro y los sueños</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para Aída, la Casa sigue creciendo, aunque “esta vida va a ser corta para hacer todo lo que se quiere hacer”. Sabe que la tecnología la dejó “abajo”, pero confía en las y los que vienen adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">La Casa tiene 36 años y “hay gente joven que ya está tomando el cargo», comenta, refiriéndose a su hija, Aída Barrera Moreno, que es directora ejecutiva de la institución y se ha preocupado de relacionarse con la juventud. “Tengo toda la esperanza de que va a ir mejorando, porque estamos en un momento en que vamos a traspasar la organización”, relata Aída, haciendo énfasis en que “la idea social va a quedar igual”.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese aspecto, Aída considera que el rol de las mujeres en el tejido social es fundamental. <strong>“A mí me gustaría que las mujeres se dieran cuenta de la importancia que tenemos.</strong> Porque somos las primeras que estamos frente a situaciones de emergencia como un incendio, o cuando una mujer ha sido golpeada. Quiero que las mujeres puedan atreverse, y que puedan perder ese miedo, que se nutran de esta experiencia”, reflexiona, pensando en el ejemplo de la Casa de la Mujer.</p>
<p style="text-align: justify;">“Las mujeres deben mirar hacia afuera, qué es lo que pasa en su comunidad. Hay tantas cosas que podemos hacer y queremos que se atrevan”, profundiza, aclarando que en su discurso va la identidad de clase como eje fundamental. <strong>“Hay que tener claro de dónde partimos, tener conciencia de que nuestro trabajo vale igual que el del hombre. </strong>Tenemos que preocuparnos de educar a nuestra clase”, explica.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, al recorrer la Casa de la Mujer, Aída saca cuentas alegres. “Imagínate, todo lo que hemos realizado de la nada, hemos logrado hacer tantas cosas. <strong>Mi sueño es ese, de creer que es posible</strong>, y de traspasar estos logros para que otras y otros crean en la capacidad de las mujeres”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Por María José Vargas, periodista de Corporación Humana</em>s </strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
