Mariana Santibáñez Merino, de 62 años, es titiritera de oficio y presidenta del Club de Adultos Mayores Cambiando mi vida. Nació, creció y aún vive en la Población Alberto Risopatrón de Pedro Aguirre Cerda. De voz firme y sonrisa gentil. Fundó el club hace dos años y hoy reúne a 20 mujeres que hacen comunidad y geroactivismo. Aunque nunca había dirigido un grupo, es una líder innata.
SEMBLANZA
Cada dos meses, Guacolda Saavedra se reunía con la Agrupación de Mujeres Territorial de Curepto, en el centro cultural “La Casa de Todos”. Llegaban mujeres mayores de 50 años, muchas de sectores rurales. Guacolda las lideraba con la experiencia de quién dedicó su vida por los derechos de las mujeres.
En el contexto de los 30 años de la Plataforma de Acción de Beijing, Teresa fue entrevistada por ONU Mujeres, donde reafirmó una de sus convicciones más profundas: que los derechos de las mujeres deben ser garantizados con mecanismos efectivos de seguimiento, implementación y rendición de cuentas.
Para Marisol, la agrupación ha recorrido un largo camino: “Hemos trabajado 11 años como Hijos y Madres del silencio, pero recién ahora, en estos días, cumplimos 2 años de personalidad jurídica como fundación”. Y recuerda los primeros años, donde sólo era “un grupo de Facebook conformado para la necesidad que tenía cada integrante de comentar su búsqueda”.
Entre las cosas que destacan de la participación femenina en la Casa de la Mujer, son las arpilleras que ellas aprendieron a hacer desde la época del golpe. Para Aída, esa expresión artística transmite la realidad de las mujeres de dos maneras: “Una, comunicar al mundo entero lo que pasaba, porque los curas sacaban las arpilleras para otros países, y dos, la capacidad de poder gestionar todo”.
En el marco del 80° aniversario de la obtención de su Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral sigue tan presente como siempre. La poeta de Montegrande no solo dejó un legado imborrable en la literatura nacional e internacional, sino que también desarrollo una profunda vocación por la enseñanza iniciando su trayectoria como educadora a los 16 años.
Alejandrina cuenta que, durante sus años de universidad, le llamó la atención la justicia social, junto con una “fuerte empatía por las otras personas”. “Cuando aprendí sobre la cárcel, me di cuenta de que ese era mi lugar, y le encontré sentido a lo que estaba estudiando, trabajar y jugársela por las personas más desplazadas y olvidadas de la sociedad”, contó ella.
“El periodismo es tan versátil que te puede llevar a cualquier camino. Sabía que tenía un feeling con un ámbito del periodismo que tenía que ver más con el desarrollo social, comunitario, y esas decisiones en la vida, también te llevan a ciertos lugares”, explica Rocío Alorda, presidenta reelecta del Colegio de Periodistas.
Ruth siempre quiso que las reivindicaciones de las trabajadoras de casa particular no quedarán sólo como una demanda de derechos en el país y en 2017 se integró como secretaria de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO).
Mercedes Bulnes fue una destacada abogada chilena y defensora incansable de los derechos humanos, con un fuerte compromiso por la justicia social. Como diputada, promovió iniciativas centradas en la igualdad, los derechos de las mujeres y la protección de los territorios

